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KENIA UNIV

CRÓNICAS DEL VIAJE

Viento en Popa

Que ganas teníamos de contaros todo lo que hemos hecho desde la ultima vez que os escribimos! Los compartiriados van viento en popa, ya llevamos una semana, el lunes cambiamos de voluntariado con el de otros grupos! Que rabia, con el cariño que habíamos cogido a nuestros amigos de la calle, a los ancianitos y enfermos de caritas... que ganas del lunes otra vez!!!!
El jueves disfrutamos los 85 de un pedazo regalo, subimos todos al monte donde esta el Cristo grande, como si estuviésemos en Rio de Janeiro. Allí tuvimos misa y Hora Santa. Es increíble como El de arriba consiguió unir a keniatas y españoles al rededor de la Hostia.
Son alucinantes las caras de felicidad de cada uno, aún habiendo dormido una media de 4 horas al día.
Os escribimos desde las orillas del lago Turkana. Llegamos el viernes, ni Maca después de su intervención en el hospital de Lodwar quiso perderse este pedazo de plan. Nada mas llegar montamos las tiendas de campaña y el equipazo cocina nos preparó una pedazo pasta carbonara para prepararnos para la excursión del sábado. La primera noche el lago nos dio la bienvenida con una tormenta africana y Joaco acabó haciendo de vigilante después de la inundación de su tienda.
 
 
Amanecimos los 85 empapados en sudor directos a bañarnos al lago. Empezamos a caminar por la sabana africana y después de 4 horas andando, botella de agua vacía en mano, nos recibía el todoterreno a orillas del lago con agua y las paelleras para empezar a cocinar. El arroz con verduras nos supo a gloria, sobretodo porque lo compartimos con los niños de las tribus de alrededor que se nos unieron durante la excursión. Después de pasar toda la tarde bañándonos en el paradisíaco lago, retomamos el camino de vuelta a las tiendas, pero esta vez por la orilla. Aprovechando la luz de la luna celebramos misa y Hora Santa, alguno cayó rendido durante la Adoración pero como dice Don Javier, conJesús hasta dormidos. Después de cenar sándwiches de crema de cacahuete y mermelada terminamos la noche con una hoguera, música y cervezas en la playa.
 
Hoy hemos amanecido todos repletos de picaduras y quemados como gambas, estábamos tan cansados que el día de hoy ha consistido en volley playa y siestas en las sombras de las palmeras.
 
Suena increíble que en tan solo una semana hayamos pasado de ser completos desconocidos a ser una gran familia.
 
Para concluir, daros las gracias papá y mamá por esta oportunidad y por cuanto estamos valorando todo. La aventura sigue y nosotros con más ganas de crecer, conocer y empaparnos de todo, apoyados unos en los otros y con un gran espíritu de equipo.

Un Viajero Más

Muy buenas tardes. Aquí desde luego las son. Soy una viajera más, una compañera de su hijo, hija, o en plural. Y hoy, me dirijo a vosotros para contaros lo que he visto y estoy viendo.

Es por ello, que estoy sentada en la esquina del jardín, propiedad de la diócesis de Eldoret, concretamente en el “Pastoral Center”, apreciando el trabajo y la dedicación que cada uno de mis compañeros está haciendo en este gran compartiriado. Además, he tenido la oportunidad de comentar con algunos las grandes actividades que hemos realizado hoy y estos últimos días.
 
Es increíble cómo 250 jóvenes hemos conseguido que Kenia deje de ser un país desconocido para nosotros, es más, en determinadas ocasiones hemos llegado a sentirnos parte de esta gran familia. Ayer tuvimos la oportunidad de sentarnos alrededor de la carpa que comprende nuestro centro de operaciones. En este precioso jardín que claramente ha sido invadido por el de la guitarrita, los futbolistas y los charlatanes contándose sus vidas y días al detalle creando nuevas amistades.
 
A Don Josepe le ha dado por sacar Coca- Cola que es justo la energía que necesitamos para recuperar las fuerzas de estos días tan intensos, sin olvidarnos de la misa, la hora santa y el detalle que hemos podido disfrutar en la acogedora capilla que nos han preparado las Sisters; donde hemos podido agradecer el espléndido día el cual ha empezado con el madrugón de las 6:30 en el que casi no se veían las piedras de los caminos. No obstante, no nos olvidemos de la dura ducha en la que algunos hemos podido apreciar pequeños cubitos de agua. Después, hemos podido disfrutar de unos fantásticos huevos revueltos que ha preparado el equipo cocina. A las 7:30 ha llegado los buses, para comenzar la jornada de compartiriado. Nos hemos divido en 2 grupos: el primero, ha visitado un centro de discapacitados que acoge a niños entre los 6 meses y 18 años con discapacidades psíquicas y mentales. Por otro lado, el segundo grupo ha visitado un colegio de las Sisters de Eldoret en el que acogen a niños abandonados donde han dado clases de religion y geografía a los más pequeños, afortunadamente con grandes avances, incluso en español. En este colegio se han realizado trabajos de limpieza (sí mamá, estoy lavando mi ropa y haciendo las camas de los demás y no solo la mía). Incluso hasta cambios de pañales con toallas y algunos con finales trágicos, como ya os imaginareis.
 
Todos los días terminan de la misma manera, con sonrisas, abrazos y una gran sensación de satisfacción. Además, en el compartiriado no sólo aprenden ellos, nosotros también. “Mambo” es hola y “atente” es gracias, unas de las pocas palabras que hemos aprendido en estos días. Esto no es más que el comienzo de una gran aventura de amor, servicio y amistad a través de la entrega a los demás.

Todos por Todos (Eldoret)

Os escribimos ya desde el Eldoret. Este fin de semana de escapada ha sido una pasada, estamos felices.
 
El viernes por la mañana acabamos la segunda semana de compartiriado, nos despedimos de todos los niños, porque cómo ya sabéis cada semana vamos a un sitio distinto cada grupo.
Nada más terminar de comer, pusimos rumbo a Marich Pass, un camping en el que disfrutamos de la escapada. Tras un viaje de 6 horas nos reencontramos con nuestros amigos de Turkana, y a pesar del cansancio del bus no nos faltaron ganas ni energía para contarnos cada una de las experiencias y aventuras que estamos viviendo.
Tuvimos misa y Hora Santa en el cauce del rio próximo al camping, donde vimos una lluvia de estrellas como nunca antes habíamos visto. Fue una pasada.
En la homilía Don Josepe nos habló de cómo vivir el Cielo en la Tierra: queriéndonos y abrazándonos (haciendo referencia al cariño con el que nos habíamos recibido).
Al día siguiente a las 5 de la mañana estábamos en pie preparados para subir el Monte Koh. Fue una caminata dura, pero muy satisfactoria. A pesar del calor y el cansancio fuimos capaces de superarnos a nosotros mismos llegando a la meta. Una vez ahí, descansamos con la suerte de tener alrededor unas vistas increíbles. Don Josepe propuso estar durante 10 minutos en silencio para poder contemplar la naturaleza y el paisaje que rodeaba la Tribu del Monte Koh.
Al llegar al camping donde dormíamos, tuvimos tiempo para descansar y reponer fuerzas. Caída la tarde finalizamos el día con la Misa y la Hora Santa.
Esta vez Don Josepe aprovechó la oportunidad para hablarnos sobre las "incapacidades" que creemos tener, sobretodo los jóvenes hoy en día: los límites mentales; que no son más que barreras colocadas por nosotros mismos, que hacen más pequeña nuestra capacidad de amar y de actuar.
Contemplamos de nuevo las estrellas, cenamos y acabamos el día bailando todos juntos junto a una gran hoguera.
 
El domingo nos invitaron a una misa africana, llena de alegría, música y bailes. Vimos como Dios está presente, aunque de forma diferente, en todas las culturas.
Comimos, nos despedimos de los de Turkana hasta la próxima semana y, felices, regresamos a Eldoret. Fue un gusto llegar al Pastoral Center con la cena preparada y finalizar el día con la Hora Santa.
Ya hemos recuperado todas las fuerzas para darlo todo en esta ultima semana de compartiriado.

Todos por Todos (Turkana)

Parece mentira que ya estemos a día 23, estamos disfrutando tanto... seguimos a tope con los compartiriados. Esta semana uno de los grupos ha continuado la reforma del centro de ancianos y enfermos de Caritas, y hemos querido dejar nuestra huella escribiendo Hakuna en una de las paredes. Moni y Jimena nos cuentan que hoy han llevado el dinero recaudado por todos para comprar uniformes y material a los niños de la calle y que puedan ir al cole. Y como mañana es el ultimo día, recorreremos Lodwar para repartir ropa a todos. Este mes está siendo increíble. Como dice Josepe, hemos aprendido a romper los límites mentales que nos ponemos a nosotros mismos y nos quitan libertad. Quien nos iba a decir que durmiendo 5 horas diarias íbamos a tener tanta energía. Creo que ninguno de nosotros nos imaginábamos lo que era la pobreza cuando aterrizamos aquí, pero sin embargo, que pobres hemos sido a veces y que ricos son ellos, que les basta una caricia para creer de su día, un día valioso.

Este finde nos hemos ido de escapada y por fin nos hemos encontrado con nuestros amigos de Eldoret. 150 tiendas de campaña, 300 personas, que ni se imaginaban la pedazo excursion del sábado por la mañana. A pesar de la sed y el cansancio al subir la montaña, las buenas vistas y la compañía merecieron la pena. Después, por la noche, celebramos misa y Hora Santa en una explanada entre las montañas. Tuvimos la suerte de poder disfrutar de un cielo lleno de estrellas, los paisajes africanos son tan mágicos... El domingo antes de irnos, fuimos a una misa africana. Resulta increíble ver como reciben a Cristo con tanta alegría, sin parar de cantar y bailar. Escandalosamente alegres. Por fin cargamos las paelleras, guitarras, macutos, tiendas... en los matatus (autobuses keniatas) y tras un largo trayecto llegamos a casa. Exacto, a casa, porque poco a poco nos hemos convertido en una familia y hemos hecho de Nawoitorong (el hotel) nuestro hogar.

Ayer por primera vez nos sorprendió la lluvia en Lodwar. Cuartos inundados, goteras en el techo y una misa pasada por agua. Sin embargo, a pesar del agua continuamos con la misa, viviendo cada momento con más intensidad que nunca. Fue brutal como cada uno puso su granito de arena. Algunos corrieron para proteger el equipo de sonido, otros sujetaron las lonas del techo con lo primero que pillaron como por ejemplo las guitarras... Una vez más, todos por todos.

Papá y mamá, que poco hace falta para estar bien. Como comentábamos en el bus, hemos aprendido a valorar muchas cosas como el internet o una lavadora, pero también nos hemos dado cuenta de que todas esas cosas no son necesarias para ser feliz. La semana pasada el pedazo equipo cocina nos preparó una pasta boloñesa que nos supo a casa y nos acordamos mucho de vosotros. Creedme si os digo que os llenaría de orgullo ver como funcionamos aquí, como nos cuidamos los unos a los otros y como nos transmitimos la fuerza necesaria para continuar cada día dejándonos la piel en el barro. Muchos notaréis el cambio y realmente estamos ansiosos por demostraroslo. Sin vosotros no habría sido posible tanta ayuda, os queremos y estáis en nuestras oraciones todos los días.

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