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Hakuna Group Music presenta en directo su último disco


 

El teatro EDP, en pleno corazón de Gran Vía, comienza a llenarse de Santos de Copas, de curiosos que tras haberse escuchado en bucle todas las canciones con Spotify o a través de los discos, han decidido saborear el directo.

También hay otros que ni conocen bien qué pasa, ni se saben una letra de las que sonarán. Sencillamente vienen por amigos, porque vieron el cartel, porque lo escucharon en algún lado. Y son recibidos con el mismo calor de acogida que el resto. Que no se pierda ninguno.

Así, daría comienzo el que ha sido el concierto de PASIÓN, el último disco de Hakuna Group Music, que pretende funcionar como un Vía Crucis, un rato de oración, o simplemente como música que narra una historia de amor, y que habría costado dos duros años de esfuerzo y mucho, mucho cariño para que viese la luz.

Sin embargo, las luces se apagan mientras la gente comienza a tomar asiento. Una voz indica el inicio, y comienza a sonar Cuatro Vientos, como invocación a la asistencia del Espíritu Santo. Como suelen repetir en Hakuna Group Music, una canción simplemente cantada no tiene nada que ver con una canción que se reza cantando.

Pasan los primeros segundos, y desde el público, dos jóvenes con guitarra se ponen en pie y comienzan a tocar y cantar. Seguidamente se levantan de varios asientos, de todas las partes del patio de butacas, voces a coro que se unen a la oración musical. El que está sentado junto a alguno de ellos apenas oye una de las voces de la canción, que vocalmente es compleja, pero cuando se pierden los miedos y sube el volumen el corazón de Gran Vía queda encogido por la emoción, por la dulce sorpresa.

Son el resto de miembros de Hakuna Group Music. Si alguna vez se dijo que este grupo no vivía de protagonismos y autopromoción, aquí se deja ver una vez más. No importa estar arriba o abajo, todos pringan para que la música llegue a lo alto y vuelva a los oídos renovada.

El público emite un aplauso atronador al acabar, pero esto no ha hecho más que dar comienzo. Una a una irán sonando todas las estaciones, que son como se denominan a las pistas de este disco, y con todas ellas se irá venerando a la cruz que destaca en el centro. Le han querido dar a ella el protagonismo. El público se vuelve a sobrecoger con cada nueva canción, con cada acorde, con cada susurro y cada golpe de voz que nace del escenario. Hay lágrimas, pero aún más se pueden ver las sonrisas.

El broche final consigue, aunque parecía difícil, hacer justicia al resto del evento. Se trata de la estación XV, que no aparece en los Vía Crucis normales. Esta estación tiene el nombre de “Soy libre”.

Y la libertad y el amor llena el teatro de nuevo, porque todos aquellos miembros que se levantaron para unirse a Cuatro Vientos vuelven a unirse en ese coro final.

“Ahora soy libre porque Tú me haces libre” ensordece cualquier ruido o pensamiento ajeno que pudiese rondar en las cabezas del público, todo lo de fuera queda en segundo plano ante el espectáculo que hemos vivido.

En la gran mayoría del resto de grupos Hakuna de España se ha promovido sustituir también la adoración típica por esta veneración a la cruz con las canciones del disco. Hoy en todas partes del país se ha proclamado la libertad que nos lleva a ser escandalosamente alegres, y necesariamente disfrutones.

Por si alguien no lo sabía hasta entonces, desde aquí lo transmitimos: ahora somos libres.

 

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